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Cuentos.

  • Foto del escritor: Yanira Soundy
    Yanira Soundy
  • 10 ene 2019
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 28 jun 2019

Comparto algunos de mis cuentos.




El Pollito Pinto.


Por Yanira Soundy


¿Sabes tú que la seña que haces con las puntitas juntas de tus dedos índice y pulgar sobre tu mano izquierda se llama Pinto?... ¡Qué pollito más travieso! ...Picotea una y otra vez la tierra. Es un pollito alegre y simpático. Busca a su mamá gallina entre las flores que asoman a ambos lados de tu nariz. A Pinto le encanta jugar con la grama que está debajo de tu barbilla y encuentra hermosos colores.... su mamá sonríe al verlo correr, saltar y soñar.- El pollito juega y busca su comida favorita: una enorme lombriz de tierra. ¡Viva!¡La encontró!

Mamá gallina corre orgullosa, extendiendo sus alas para abrazarlo.

¡Qué delicioso es dormir abrigadito y pegadito a mamá! –dice el pollito y se echa a dormir luego del suculento almuerzo.



La muñequita y el sol.


Por Yanira Soundy


Hace ya tantas noches y días que no lo veo. Dijo la muñeca de trapo al elefante color púrpura.

Era un pobre sol que siempre venía a visitarla. Rubio y flaco, mal vestido y siempre estaba callado.

Ella le miraba entre los papeles que guarda mamá. Y las preguntas corrían a jugar con sus zapatos.

JaJaJa . Reía Ramón, su viejo amigo color azabache, al verla sufrir enamorada. Pero aunque no lo reconociera, la muñeca de trapo tenía un corazón y le extrañaba. Ella necesitaba el calorcito que el sol le regalaba todas las mañanas.

Vaya muñeca estás enamorada; decía Ramón en tono mayor mientras tocaba las panderetas.

Y de pronto la distancia se volvió larga, como un enorme chorro de limón y el cielo se transformó en un gran sombrero gris sobre su cabeza.

-¿Dónde estará el sol? -Se preguntaba.

Ella no sabía cuánto lo necesitaba, hasta que lo perdió. Sentía que moriría en medio del frío mientras las piedras se volvían arena y las huellas de su amigo se perdían con el viento.

Y el sol emprendió la vuelta a la tierra y de pronto regresó. La muñequita feliz corrió a la ventana del cuarto de mamá, y le gritó: -¡Te amo!

El sol siempre callado, le sonrió.

 
 
 

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