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Yanira Soundy y Ricardo Trigueros de León.

  • Foto del escritor: Yanira Soundy
    Yanira Soundy
  • 19 ene
  • 3 Min. de lectura

Diálogo, intimidad y trascendencia

 

Comparar la poesía de Yanira Soundy con la de Ricardo Trigueros de León es adentrarse en un diálogo de sensibilidades, más que en una relación de influencias formales. Ambos comparten una concepción de la poesía como acto interior, como búsqueda de sentido frente al tiempo, la memoria y la finitud; sin embargo, cada uno recorre ese camino desde una experiencia vital y una voz distinta.

En la poesía de Ricardo Trigueros de León, el tono es sobrio, meditativo, marcado por una nostalgia contenida y una relación íntima con la naturaleza y el recuerdo. Su palabra avanza con mesura, como quien contempla el mundo desde una distancia reflexiva. El paisaje —los campos, el silencio, la tarde, la luz— funciona como espacio de recogimiento, donde el poeta interroga el paso del tiempo y la fragilidad de la existencia. Hay en su escritura una espiritualidad implícita, serena, casi estoica.

La poesía de Yanira Soundy, en cambio, parte de esa misma conciencia del tiempo y de la memoria, pero la vive desde una intensidad emocional más abierta. Donde Trigueros de León observa y medita, Soundy encarna. El cuerpo, el amor, la pérdida, el viaje y la ausencia se expresan con una voz que no teme nombrar el ardor ni la herida. Su palabra es más expansiva, más narrativa, más cercana al latido humano inmediato.

Ambos poetas coinciden en una poética del recuerdo. Sin embargo, mientras en Ricardo Trigueros de León la memoria tiende a convertirse en contemplación melancólica, en Yanira Soundy se transforma en acción poética: recordar es amar de nuevo, es resistir el olvido, es otorgar permanencia a lo vivido. La memoria en ella no se aquieta; se mueve, arde, viaja.

Otra diferencia sustancial radica en la dimensión ética y social. La poesía de Soundy incorpora de manera explícita una conciencia de inclusión, dignidad humana y compromiso cultural. Su palabra no solo reflexiona: acompaña y defiende. En Trigueros de León, la ética se expresa más bien como una actitud vital, silenciosa, sin voluntad de denuncia, anclada en la aceptación lúcida del mundo.

En el plano espiritual, ambos comparten una espiritualidad no dogmática, pero mientras Trigueros de León se acerca a una mística de la serenidad y el recogimiento, Soundy desarrolla una mística encarnada, atravesada por el cuerpo, el amor humano y el dolor colectivo. En ella, lo divino no se separa de lo humano; lo ilumina.

 

Síntesis comparativa

Ricardo Trigueros de León: contemplación, silencio, memoria serena, paisaje interior, palabra contenida.

Yanira Soundy: intensidad, tránsito, cuerpo, compromiso humano, palabra que arde y acompaña.

 

Conclusión

Más que una oposición, entre ambos se da una continuidad poética: la de una sensibilidad que reconoce el valor del silencio, la memoria y la trascendencia. Yanira Soundy recoge esa herencia interior y la proyecta hacia una poesía más abierta al cuerpo, al otro y al mundo contemporáneo. Si la poesía de Ricardo Trigueros de León enseña a mirar y aceptar, la de Yanira Soundy invita a sentir, nombrar y transformar.



Pilares  firmes en la escritura de Yanira Soundy.


  • Voz propia reconocible: se sabe que un poema es suyo.

  • Capacidad de emoción sostenida: el lector siente, no solo entiende.

  • Imágenes poderosas ligadas al cuerpo, el viaje, la naturaleza y la memoria.

  • Coherencia ética entre lo que escribe y lo que defiende (inclusión, dignidad, fe).

  • Lenguaje claro sin banalidad, algo muy difícil de lograr.

 
 
 

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